5º DÍA. Domingo 27 de junio.

Lema: “Unidos a María y José rezamos por el fin de la pandemia”
Signos de una presencia…
María conquista el corazón y los pensamientos de los chiavareses.


María concedió una lluvia de dones y gracias: curaciones de enfermedades, extinción de odios y enemistades y conquistó el corazón aún de los incrédulos. Es propio de María hacer florecer el amor.

Madre, hoy te ofrecemos el lirio, símbolo de tu pudor.


Oración inicial para todos los días:
Oh María que por tu virginidad fecunda fuiste hecha por el Espíritu Santo, “Huerto Cerrado y Fuente Sellada”, porque tu corazón perteneció única y enteramente a Dios, vuelve sobre nosotros tu mirada de Madre.
Por el amor particular con que te has manifestado como Huerto fecundo de gracia para nuestra salvación, alcánzanos de tu Hijo, que tienes en tus brazos, una continua conversión del corazón, un creciente amor a la voluntad del Padre y una solícita caridad hacia los hermanos. Amén.

La fama de estas maravillas se divulgó entre los chiavareses y las poblaciones vecinas, acrecentando más la devoción, de tal manera que se originó una reforma general de vida. Fueron desterradas las diversiones ilícitas; se volvió a la devoción, a una enmienda en el lenguaje, a la sinceridad en las obras, a la prontitud en los actos religiosos, a la oración. Fueron a postrarse delante de la imagen aquellos que la habían profanado con sus juegos y blasfemias.
La Madre del Huerto atrajo a todos y mandó a todos sanos como a los leprosos del Evangelio. Se había llegado así a la reconciliación de los hijos con el Padre por mediación de María.

Ofrezcamos nuestra oración pidiendo al Señor por todos los profesionales de la salud que con dedicación buscan aliviar el sufrimiento de los enfermos. Imploremos de María, la bendición del cese de la pandemia, del consuelo y fortaleza para las familias.

Oración final para todos los días.

Oh María, ábrenos tu divino Huerto y entraremos en él, atraídos de la celestial fragancia de tus virtudes, nos sentaremos bajo la sombra de tu amparo y protección y nos saciaremos de sus frutos.
Fuente sellada y pura eres, no permitas que se seque jamás en nuestra alma la flor de tu devoción y el fruto de tu amor a Jesucristo.
Desde tu trono de gloria ruega a tu Divino Hijo para que seamos prudentes, aprendamos la sabiduría y marchemos siempre por el camino de la justicia.
Virgen del Huerto, tus hijos somos, concédenos oír tu voz y contemplar tu rostro bellísimo. Amén.