NOVENA  A LA BEATA MARÍA CRESCENCIA PEREZ

LEMA: "MARÍA CRESCENCIA,
TODA PARA TODOS, CON ALEGRÍA Y MISERICORDIA”

INTRODUCCIÓN

El Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, para leer y releer, porque todo lo que Jesús ha dicho y hecho es expresión de la misericordia del Padre. Sin embargo, no todo fue escrito; el Evangelio de la misericordia continúa siendo un libro abierto, donde se siguen escribiendo los signos de los discípulos de Cristo, gestos concretos de amor, que son el mejor testimonio de la misericordia. 
La Beata María Crescencia, escribió su página y la llenó de PEQUEÑOS GESTOS DE AMOR Y COMPASIÓN.  También nosotros estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy. Lo podemos hacer realizando las Obras de Misericordia corporales y espirituales, que son el estilo de vida del cristiano.  Por medio de gestos sencillos o fuertes, a veces hasta invisibles, podemos visitar a los necesitados, llevándoles la ternura y el consuelo de Dios. 

MIÉRCOLES 11:   Dios hace grandes a los pequeños, y santos a los humildes.

María Crescencia, no buscó nunca atraer la atención  de los demás. Era consciente de su debilidad e insignificancia; pero una insignificancia que estaba llena, no de ella misma, sino del amor de Dios. Era pobre de espíritu, porque no era importante, ni siquiera para sí misma, pero era espiritualmente rica porque albergaba en su interior el reino de los cielos.  
La pequeñísima Crescencia se convirtió así en una gigante entre las manos de Dios. Sus pocos años y sus días sin relieve, transcurrieron en la callada monotonía de la atención premurosa a alumnas, enfermos, ancianos y pobres. Quienes la trataron no saben de dónde sacaba fuerzas para seguir adelante. Ella dejó de trabajar cuando ya no dio más físicamente, pero en su vida espiritual no la vi decaer jamás”
 En esa frágil naturaleza, se ocultaba una mujer fuerte, que sacaba energías de su profunda relación con Dios, su fuente secreta de alimentación: “hablaba con Dios y de Dios; rezaba como si hablara con alguien”. “Cuando rezaba tenía su vista fija en el Señor. Especialmente en la Capilla se veía su unión con Dios”

Obra de Misericordia propuesta: Sufrir con  paciencia a las personas molestas.    
Virtud: Paciencia
                               
JUEVES 12 Ma. Crescencia transformó los límites de su timidez en una dulzura que conquistaba los corazones. 

Su amor a Dios y a los hermanos, desplazó su timidez para reemplazarla por la humildad ante Dios y ante los hombres, único sendero que conduce a la santidad. 
No manifestó cualidades extraordinarias. Era  una más entre sus hermanas. Todo en ella respiraba esencialidad, sencillez y dulzura. No pretendió llamar la atención y buscó siempre pasar desapercibida. En todo  fue pequeña y por lo mismo Dios logró realizar en su vida esa gigantesca obra de santidad.  Sus pocos escritos desbordan  humildad. Todo lo que dice se reduce a lo esencial y es lo que hace que sea evangélicamente grande. Su vida oculta, silenciosa y fecunda en santidad, la capacitó para el servicio a los demás.  Personas como ella ayudan a creer en Dios y a sentirlo más cercano. Sin duda, ella perfumó los ambientes enrarecidos de nuestro mundo con su frescura original.  
“Como todo dinamismo es invisible y silencioso, buscó pasar desapercibida. Sabía que amando a Dios lo tenía todo y sin El, aunque lo tuviera todo, nada poseería. De este modo, respondiendo a la vocación eclesial a la santidad se convierte, casi sin advertirlo, en eficaz misionera”

Obra de Misericordia propuesta: Perdonar al que nos ofende.
Virtud: Misericordia

VIERNES 13 Vivió heroicamente su Consagración a Dios en el servicio a los demás, a pesar de su fragilidad y la debilidad de sus fuerzas. 

La Beata Crescencia hizo de su vida una existencia cargada de donación, de oración y de sacrificio, porque entendió que el camino que el Señor nos indica es de una sola vía, va en una única dirección: salir de nosotros mismos, para dar testimonio de la fuerza sanadora del amor que Dios nos tiene.  Y en un clima  de humildad y silencio, de donación y entrega, Ma. Crescencia acrisoló su amor entrañable a Dios.  Fue una enamorada de Dios. Lo amó con todo su ser de mujer, al estilo de María, su Madre y Modelo. Ma. Crescencia, lejos de buscar espectadores, que aprobaran  o aplaudieran lo que hacía, vivió unida a Jesús, buscaba lo que Él buscaba, amaba lo que Él amaba. En definitiva, lo que buscaba era la gloria del Padre; vivió y actuó ‘para la alabanza y la gloria de Dios ’. 
Todo en ella era reservado y santo. Al ritmo del amor que la desbordaba por dentro, fue en busca de todos sus hermanos para que amaran a Dios como ella.  Quiso ser santa y con esto ayudar a otras muchas almas a salvarse. Desde su fe sencilla, pensó como Jesús, sufrió y murió como Jesús, amó como Jesús que nos reveló el amor misericordioso de nuestro Padre Dios.“… su misión es y será entusiasmar para una respuesta generosa al llamado de Dios a la santidad y a la evangelización del mundo”

Obra de Misericordia propuesta: Visitar a los Enfermos       
Virtud: fortaleza

SÁBADO 14 Crescencia saboreó la alegría de vivir, porque la semilla sembrada por Dios en su corazón, fue un milagro de vida, que creció en silencio y en el silencio consumó su joven existencia. 

Uno de los aspectos que resalta su personalidad espiritual es el gozo de ser de Dios. Esta convicción inspiró sus  mínimos gestos, sus palabras, la manera de proyectar sus jornadas, su paciencia con las niñas y sus enfermos, su desprendimiento de todo y su aceptación de la enfermedad y la muerte. Dios fue su todo. Su gozo estaba apoyado en la fe. El dolor fue una lección difícil que aprendió a fuerza de humildad, silencio y entrega a Dios y a los hermanos. La Beata M. Crescencia, como todos los santos, aceptó el desafío de devolver a Dios su vida.  Su amor a Dios se reflejaba en el amor al prójimo. La alegría que proyectaba era un modo de querer a su prójimo; el servicio a los enfermos y las más diversas funciones que cumplía a favor de ellos, eran su manera habitual de mostrar su amor heroico el prójimo. 
“Su espíritu de fe lo muestra en la fidelidad al Señor en las pequeñas cosas de cada día, no se ven en su vida grandes o importantes acontecimientos a los ojos de los hombres,… toda su vida fue una expresión de  sencillez y alegría…”

Obra de Misericordia propuesta:   Consolar al Triste             
Virtud:   alegría

DOMINGO 15 La Beata  María Crescencia, vivió consciente de la  brevedad de la vida. 

Sabía que todo pasa rápidamente y que era “sabio”, no entretenerse en el camino. En sus escritos la constante referencia al cielo y a la muerte es característica. El pensamiento de la eternidad la entusiasmó y la hizo sabia para las cosas de Dios. María Crescencia en sus cartas recuerda la esperanza firme del cielo, en medio de los sufrimientos cotidianos. Sus afirmaciones son exhortaciones dirigidas a los que más amaba en la tierra: su madre y sus hermanos. María Crescencia trasmitía lo que vivía y  sin pretenderlo se hizo maestra de vida santa y fue un instrumento muy adecuado en las manos de Dios para que muchos aprendieran la verdad y adquirieran  la sabiduría, que en ella se reflejaba. Esta joven que muere tuberculosa, como santa Teresita, dio de su pobreza y lo dio todo, sin advertir que Dios había seleccionado su breve y escondida vida para manifestarse  a muchos.
“… en fin, todo pasa; en este mundo nada hay estable bajo el sol, por eso debemos adquirir muchos méritos para el cielo sufriendo con paciencia y por amor a Dios todo lo amargo de esta miserable vida…”

Obra de Misericordia propuesta: Enseñar al que no sabe. 
Virtud: servicio
LUNES 16  “Estoy contenta y voy con ganas al lugar que Dios me ha preparado, para salvar almas”.  

Una característica de M. Crescencia  y que se deduce  leyendo sus cartas, es su deseo de hacerse santa y ayudar a todos a lograr ser santos y apóstoles en la vida cotidiana. 
Según ella, había ingresado en la vida religiosa para ser santa y anunciar el evangelio, y por eso escribe a su familia: "Hemos entrado para trabajar y hacernos santas y con esto ayudar a otras muchas almas a salvarse".  Pide oraciones y dice: "recen para que me haga santa ... y para que pueda hacer mucho bien a las almas"  Ser santa fue para María Crescencia, ser coherente con los compromisos propios de su vocación. 
"Recen por mí y  por Sofía (su hermana religiosa) para que cumplamos bien lo que hemos prometido al Señor y nos hagamos santas" 
Querer ser santa es una constante' que aparece en todas las situaciones aún las más  dolorosas como su traslado a Chile,  En esa oportunidad escribió a sus familiares " ... tenemos que ser generosos y ofrecerlo con alegría porque en Chile me espera Dios para ayudar a los pobres. 

Obra de Misericordia propuesta: Dar Buen Consejo al que lo necesita
Virtud:  bondad

MARTES 17 M. Crescencia vivió la “caridad evangélica vigilante” y testimonió la donación de sí misma con la caridad, que es la virtud que lleva a desear y a hacer el bien al prójimo

La novedad cristiana es que Dio nos hace hijos en su Hijo Jesús. María Crescencia vivió pro-fundamente esta filiación. Todo lo recibía de las manos de Dios, Padre Providente.  A su mamá, que le comunicaba  la enfermedad de sus familiares, respondió: 
"Dios todo lo permite para nuestro bien, y si nos manda cruces y penas, también nos dará su gracia  para poder sobrellevarlas”
Su confianza en Dios y la aceptación de su voluntad fue consecuencia de su espíritu filial. En una oportunidad, cuando no pudo ver a su familia, escribió: 
“Qué le vamos a hacer, Dios todo lo permite, y además, cuanto menos consuelo nos da en la tierra, es señal que más gloria nos querrá dar en el cielo'  Dios es un Padre bueno que nunca abandona a sus hijos y de vez en cuando les hace un regalito”. 

Obra de Misericordia propuesta: Corregir al que se equivoca
Virtud caridad

MIÉRCOLES 18     Ma. Crescencia deseó la santidad porque era una enamorada de Dios. 

Se propuso amar a Dios sobre todas las cosas y por eso se olvidó de sí; no tuvo en cuenta cómo se sentía y aceptaba el silencio del último lugar. Su amor a Dios no la eximió de la dolorosa soledad  en Vallenar Y fue feliz porque amó, no porque no sufrió. Sin fe es imposible entender, en una figura humanamente frágil y  pobre, el misterio que guarda. Los testigos no hablan más que de su bondad, de su dulzura, de su profundo recogimiento en la oración: “rezaba como si estuviera hablando con alguien”.
Era una pequeña santa, sonreía siempre; su actitud estaba llena de bondad, irradiaba amor…” 
“Nunca la vi tratar mal a nadie”  Aceptó serenamente la voluntad de Dios, primero en su familia, pobre, pero rica en fe, donde nació, creció y maduró su vida de fe y de amor. 
Elevemos hoy un canto de agradecimiento a Dios, por todo lo que ha obrado en ella y que sigue obrando a través de ella.

Obra de Misericordia propuesta: Rezar a Dios por todos: vivos y difuntos
Virtud;  Confianza

JUEVES 19 “Dios es bueno, es Padre. No abandona a sus hijos… Jesús es misericordia” 

Su amor al corazón misericordioso de Jesús le enseñó a la Beata Crescencia a ser paciente y misericordiosa. Hija espiritual de S. Antonio Gianelli, conocía el carisma del Fundador, y sabía que estaba  llamada a testimoniar la donación de sí misma, con la caridad, virtud que la llevó a desear y  hacer el bien el prójimo, sin nunca dejarse derrotar por la fatiga y el trabajo y ser apóstol de la misericordia. 
Vivió la caridad tocando las llagas de Cristo, presentes en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos. Al curar esas heridas, confesó a Jesús, lo hizo presente y vivo en medio de sus hermanos; permitió que otros tocaran su misericordia y que lo reconocieran  como ‘su Señor y su Dios’.
“… creo sinceramente que llegó a amar mucho a Dios y al prójimo y llegó a la santidad”
“No la recuerdo ocupándose de cosas que no tenían importancia para su vida o la vida de su prójimo a quien ella quería mucho”
“Ella decía: tenemos leche e más para los enfermos, ¿por qué no la damos a los pobres?
“Ella se entregaba a todos. Particularmente tenía preferencia por quienes más necesidades sufrían…”

Obra de Misericordia propuesta: Dar de comer al hambriento
Virtud:   Generosidad




BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

MIGLIORANZA, Fray Contardo, Vida de la Hna. Ma. Crescencia Pérez
PÉREZ, Carlos Antonio, María Crescencia Pérez, “la Violeta del Huerto”
CASTAGNA, Mons. Domingo S., Hna. Ma. Crescencia Pérez, “Virtudes heroicas”
FERRAIRONI, Hna. Amábile, Signo de esperanza, María Crescencia Pérez
CARTAS de la Hna. Ma. Crescencia Pérez
PAPA FRANCISCO, Homilías varias.
BROIN, Mónica, Mes del Rosario
María Crescencia Pérez, Positio Super Virtutibus