A través del juego, la exploración y la motricidad, los niños vivieron una experiencia sensorial donde pudieron crear escenarios, mover su cuerpo, investigar huellas, texturas y “hábitats” de dinosaurios.


Estas propuestas favorecen:

La imaginación y el juego simbólico

La motricidad fina y gruesa

El trabajo en equipo y la comunicación

La curiosidad y el pensamiento creativo

El contacto con elementos de la naturaleza


Porque aprender también es tocar, explorar, descubrir y crear juntos.